Max Fried es un forense informático ya retirado que ahora dedica su tiempo a nadar, beber y relajarse al cálido sol de las playas de Florida. Sin embargo, todos sus planes se verán truncados cuando un asesino decide cruzarse en su camino.


Un abogado muy persuasivo convence a Max para que localice los bienes y activos de un cliente que acaba de fallecer. Max acepta el trabajo, pensando que no le supondrá demasiado. En lugar de eso, un antiguo asesino con una nueva identidad entra en su casa, durante su ausencia, para hacerse con el ordenador del cliente.


Max no sabe que el ordenador contiene pistas que le llevarán a un asesinato ocurrido hace veinte años. Lo que el ladrón ignora es que Max conserva una copia del disco duro en su iPod. Para desgracia del asesino, en la copia hay pruebas que podrían llevarle al corredor de la muerte.


En ese momento, Max es la última persona con vida que conoce el porqué de todos esos asesinatos. Burlar al asesino es la única forma de poder volver a su taburete del bar de la playa. Si no lo logra, será la víctima número cinco.